LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ /
Lo hemos dicho anteriormente, el esquema de Trump para con Venezuela tiene distintivos errores, entre los que destacan la precariedad legal y su nulo piso de legitimidad. Al respecto, inferimos que la legitimidad en Venezuela es extremadamente difícil de conseguir, más de una década en que el único evento de voto reconocido fueron las primarias opositoras de 2023 en medio de un ambiente signado por la represión, coartación de derechos y libertades.
Así, Trump ha tenido tiempo suficiente, más de 9 meses para diseñar en la práctica la apropiación energética, de minerales preciosos y tierras raras, si bien fue un plan cuyo primeros meses era doblegar al chavismo en el poder, objetivo alcanzado, posteriormente su plan de fases era justamente ese, echarle el guante a nuestra energía y riquezas, no “nuestra libertad” aunque eso viene por añadidura, pero, extrañamente, siendo empresario más que político, subestimó las carencias antes mencionadas, aunque ha recibido apoyo de inversionistas, en nada ha sido como lo planificado en cuanto a cantidades de recursos e inversores ¿Por qué? Precisamente, la precariedad legal y legítima, fundamental para el mundo inversor.
Sin dudas, el plan real de tres fases siempre ha sido este: Doblegar al chavismo (extracción de Maduro y alianzas internas), aseguramiento de nuestras reservas petroleras, tierras raras y minerales de gran cuantía y, por último (por eso la vaguedad temporal), la conformación de un gobierno legal y legítimo que, allí la clave, garantice el respeto a todo lo acordado (inconstitucional e ilegítimo) durante el interinato… ese es el verdadero plan de “tres Fases”.
Trump se encuentra en un limbo, debiendo mantener la inconstitucionalidad en Venezuela para poder preservar lo obtenido hasta el momento, lamentablemente, a costilla del sufrimiento de los venezolanos. El problema es que en estas condiciones no podrá retenerlo fácilmente y sin consecuencias, la institucionalidad de su país le exige rendición de cuentas, legalidad, legitimidad, sin mencionar las presiones internacionales de diversa índole alineadas con esas mismas peticiones.
Así llegamos a María Corina Machado, una de las dos figuras con legitimidad en todo el país, pues ella fue la triunfadora de las últimas primarias y Edmundo González Urrutia vencedor de las presidenciales 2024, dicho sea de paso, ese triunfo se deriva de la legitimidad de Machado, quien le alzó la mano. Tal es la legitimidad de María Corina que tres años después de las primarías aún puntea sola todas las encuestas, sin segundos. Aunque parezca un artículo propagandístico no lo es, es simplemente la realidad política a los ojos de todos, el énfasis a su legitimidad es para argumentar lo aquí planteado.
Ahora sí, al grano. Trump se acerca a su hora límite, debe apresurar la corrección de sus errores ante las demandas legales de su país, antes de las elecciones de medio término, a la vuelta de la esquina. En tal sentido inferimos: ¿Qué otra manera tiene Trump de salir bien parado de su «arrolladora» forma de «hacer política y negocios» en Venezuela sino es abriéndole paso a la Nobel de la Paz María Corina Machado? ¡No tiene otra!
Trump tiene el control del lomito económico de Venezuela, pero no tiene la legitimidad ni la legalidad que requiere para ver cristalizado su plan. María Corina Machado no tiene control institucional dentro del país, pero tiene la necesaria legitimidad y representa la llave a la añorada legalidad que a Trump le urge.
Pocas veces la política es tan clara. La coyuntura actual exige que Trump y María Corina Machado unan esfuerzos para que los planes del inquilino de la Casa Blanca (sin afirmar sean buenos o malos) lleguen al puerto previsto y para que finalmente la figura con mayor legitimidad en Venezuela pueda ocupar los espacios por los que por tanto tiempo ha luchado y así lo desea la mayoría, repetimos, lo afirman todos los estudios opináticos. De este modo, muy probablemente veamos el matrimonio político de estas dos figuras, lo que permitirá a la política venezolana destrancarse, evolucionar. El retorno de Machado al país es el mejor indicio. @leandrotango

